Descarga gratis Azul…

Por Laura Garcia el 20 November, 2008, 12:27 pm

Ya  en Azul… se ubica la entrada de la  modernidad a las letras latinoamericanas. Este libro que contiene cuentos en prosa y un extenso poema Primaveral. Es difícil expresar algo sobre Azul… Ya Rubén Darío experimentaba con formas del verso alejandrino en nuestro idioma, pero esta obra significa el reconocimiento de una influencia que llegaba de Francia (especialmente había leído con gran deleite a Víctor Hugo). Alfinal de la reseña, Descarga gratis Azul…

Azul… está conformada por dos partes, CUENTOS EN PROSA, que contiene varias historias cortas. Dentro de esta misma parte de la obra hay una subdivisión titulada EN CHILE, donde Rubén Darío nos cuenta sus experiencias en este país. Cierra el libro la parte denominada EL AÑO LIRICO, con el extenso y bello poema Primaveral.

Para dejarlos con un abrebocas de lo que es este libro, transcribo un fragmento de El velo de la reina de Mab, uno de los cuentos que abren el libro y finalmente un pequeño fragmento de Álbum Porteño.

Imagenes Azul.. Rubén Darío

El velo de la reina Mab

La reina Mab, en su carro hecho de una sola perla, tirado por cuatro coleópteros de petos dorados y alas de pedrería, caminando sobre un rayo de sol, se coló por la ventana de una buhardilla donde estaban cuatro hombres flacos, barbudos e impertinentes, lamentándose como unos desdichados.

Por aquel tiempo, las hadas habían repartido sus dones a los mortales. A unos habían dado las varitas misteriosas que llenan de oro las pesadas cajas del comercio; a otros unas espigas maravillosas que al desgranarlas colmaban las trojes de riqueza; a otros unos cristales que hacían ver en el riñón de la madre tierra, oro y piedras preciosas; a quienes cabelleras espesas y músculos de Goliat, y mazas enormes para machacar el hierro encendido; y a quienes talones fuertes y piernas ágiles para montar en las rápidas caballerías que se beben el viento y que tienen las crines en la carrera.

Los cuatro hombres se quejaban. Al uno le había tocado en suerte una cantera, al otro el iris, al otro el ritmo, al otro el cielo azul.

ALBUM PORTEÑO

Sin pinceles, sin paleta, sin papel, sin lápiz, Ricardo, poeta lírico incorregible, huyendo de las agitaciones y turbulencias, de las máquinas y de los fardos, del ruido monótono de los tranvías y el chocar de las herraduras de los caballos con su repiqueteo de caracoles sobre las piedras; de las carreras de los corredores frente a la Bolsa, del tropel de los comerciantes; del grito de los vendedores de diarios; del incesante bullicio e inacabable hervor de este puerto; en busca de impresiones y de cuadros, subió al cerro Alegre que, gallardo como una gran roca florecida, luce sus flancos verdes, sus montículos coronados de casas risueñas escalonadas en la altura, rodeadas de jardines, con ondeantes cortinas de enredaderas, jaulas de pájaros, jarras de flores, rejas vistosas y niños rubios de caras angélicas.

Abajo estaban las techumbres de Valparaíso que hace transacciones, que anda a pie como una ráfaga, que puebla los almacenes e invade los bancos, que viste por la mañana torno crema o plomizo, a cuadros, con sombrero de paño, y por la noche bulle en la calle del Cabo con lustroso sombrero de copa, abrigo al brazo y guantes amarillos, viendo a la luz que brota de las vidrieras, los lindos rostros de las mujeres que pasan.

Biografía Rubén Darío

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