Descarga gratis Diarios I (1910 – 1913)

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En esta ronda de libros de Kafka, les traemos para Descargar gratis los Diarios (1910 – 1913) (PDF), edición a cargo de Max Brod.

El Kafka de los diarios no es solamente un Kafka íntimo que nos transmite sus confidencias. Es un agudo observador de su cotidianidad, es un hombre que se plantea una problemática constantemente: cómo reorganizar su vida en torno a la posibilidad de escribir en mejores condiciones y con tranquilidad.

No es necesario hablar mucho de los diarios de Kafka. He seleccionado algunos extractos en donde está condensada la mirada de uno de los padres de la literatura del siglo XX. Una de las características de estos diarios es que reflejan, en su estructura, la respiración e impulso de su autor mientras los escribía, por eso parecen, más que párrafos, largas frases que marcan el devenir del pensamiento de Kafka.

«9 de octubre. Si llego a los cuarenta años, probablemente me casaré con una chica ya mayor, de dientes superiores salidos, algo descubiertos por el labio de arriba. Los incisivos superiores de la señorita K., que estuvo en París y en Londres, se montan el uno sobre el otro, como unas piernas que se cruzan levemente a la altura de las rodillas. Pero difícilmente llegaré a los cuarenta; así lo indica, por ejemplo, la tensión que se me pone a menudo en la mitad izquierda del cráneo; la siento como una lepra interna que, si prescindo de los aspectos desagradables y me limito a observar, me produce la misma impresión que cuando veo la sección transversal del cráneo en los libros escolares, o una disección casi indolora, en vivo, en la que el cuchillo, un poco refrescante, cauto, que se detiene y retrocede a menudo, y que a veces descansa, va cortando membranas finas como el papel muy cerca de sectores del cerebro en plena actividad.»

«1 de Noviembre (…) Esta tarde, el dolor por mi soledad me ha invadido de un modo tan penetrante y agudo, que he advertido que así se gasta la energía conseguida con este escrito y no destinada en realidad a este fin.»

Algunas imagenes de Kafka en su vida

«5 de Noviembre (…) Me doy a mí mismo la explicación de que tengo demasiado poco tiempo y tranquilidad para extraer de mí, en su totalidad, las posibilidades de mi talento. De ahí que únicamente salgan a la luz unos esbozos inconexos que llenan, por ejemplo, todo el cuento del automóvil. Si alguna vez lograse acabar un todo de proporciones mayores, bien estructurado del principio al fin, entonces el relato nunca podría desprenderse definitivamente de mí, y yo podría escuchar su lectura tranquilo y con los ojos abiertos, como el consanguíneo de una narración llena de salud; pero ahora cada pedazo de la historia deambula sin patria y me empuja a mí en dirección opuesta. — Y aún puedo darme por satisfecho si esta explicación es cierta.»

«14 de Noviembre (…) Parece tan desagradable ser soltero, pedir que a uno le admitan, ya viejo y preservando arduamente la propia dignidad, cuando desea pasar una velada con otras personas; llevarse a casa algo de comer en una mano, no poder esperar ociosamente a nadie con sosegada confianza, no poder obsequiar a alguien más que con un esfuerzo o a disgusto, despedirse frente a la puerta de la calle, no poder subir nunca la escalera con la mujer propia, estar enfermo y no tener otro consuelo que la vista que se ve desde la propia ventana (si es que uno puede sentarse), no tener en la propia estancia más que unas puertas laterales que conducen a viviendas de gentes desconocidas, notar el despego de los propios parientes, con quienes sólo se puede conservar la amistad por medio del matrimonio, primero a través del matrimonio de los padres, luego, cuando pasan los efectos del mismo, a través del propio; tener que admirar los niños ajenos y no poder repetir constantemente: yo no los tengo, y como no hay una familia que crezca con uno mismo, tener una invariable sensación de decrepitud; conformar el propio aspecto y la propia conducta de acuerdo con uno o dos solterones que recordamos de nuestra juventud. Todo esto es cierto, pero también se comete fácilmente el error de desplegar demasiado ante uno mismo los futuros sufrimientos, hasta el punto de que la vista debe lanzarse mucho más allá de ellos y ya no vuelve más, cuando en realidad, hoy y más adelante, uno seguirá igual, con un cuerpo y con una cabeza real, y también, por lo tanto, con una frente para poder golpeársela con la mano.»

Biografía de Franz Kafka

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Autor: Laura Garcia

1 Comentario

  1. Silvia says:

    ……….este camino lo recorrere sola, gracias…..

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